La displasia coxofemoral y del codo son trastornos ortopédicos comunes en perros, con raíces que se remontan a la antigüedad. Desde la década de 1950, se ha reconocido su naturaleza hereditaria y se han establecido programas de selección para su control.
Estas enfermedades afectan principalmente a perros de tamaño mediano a gigante y se han documentado en más de 150 razas caninas. La displasia coxofemoral resulta en una malformación de la articulación, lo que conduce a problemas de movilidad y dolor crónico en los perros afectados.
Aunque la genética desempeña un papel importante, factores ambientales y nutricionales también influyen en el desarrollo de estas enfermedades. El diagnóstico se realiza mediante radiografías, generalmente después de que el perro haya completado su desarrollo esquelético, y su correcta interpretación es crucial para un tratamiento adecuado.
El control y la prevención de la displasia coxofemoral y del codo implican un enfoque holístico que incluye programas de selección genética, exámenes radiológicos sistemáticos y educación sobre la importancia de la nutrición y el ejercicio adecuados.
A través de un enfoque colaborativo a nivel internacional, organizaciones como la IEWG han propuesto estándares para la evaluación y clasificación de estas enfermedades, lo que ayuda a guiar los esfuerzos de control en todo el mundo.
Se clasifica con los siguientes grados:
Para Displasia de cadera
A – Normal
B – Casi normal
C – Leve
D – Media
E – Grave
Para Displasia del codo
0 – Normal
I – Osteofito menos 2 mm
II – Osteofito entre 2 y 5mm
III – Osteofito más de 5 mm
La SV llama tradicionalmente el grado C “noch zugelassen” lo que significa “todavía permitido”.
Resumen elaborado por la Dra. Margarita Duran con la supervisión del Dr.W. Bras
Se denomina anasarca a la acumulación anormal de líquido en diversos órganos y tejidos del cuerpo producidos durante la vida gestacional, formando así un edema subcutáneo generalizado. También lo podemos encontrar en la bibliografía como síndrome de Walrus, edema congénito, hidropesía fetal, síndrome del cachorro morsa o cachorro de agua. Los cachorros con anasarca tienen un peso 2 a 4 veces superior al peso de un cachorro normal, el grado puede variar de leve a severo. Por lo general los cachorros afectados severamente nacen vivos, flácidos y débiles, y al poco tiempo mueren por la presión que ejercida por el líquido. Puede ocurrir que sólo se presente en un cachorro o en toda la camada. El diagnostico ser realiza durante la gestación con los controles ecográficos donde se observa el edema subcutáneo y efusión pleural o hidrotórax (liquido en el tórax). La causa principal es un gen autosómico recesivo, casi exclusivo de las razas Bull, pero también se puede presentar en cualquier raza. Se puede prevenir, usando para la crianza, sólo ejemplares de buenas líneas de sangre que no hayan producido este problema o hayan producido muy pocos, y desechando los ejemplares que produzcan más de dos cachorros con anasarca en su camada anterior. No existe tratamiento en los casos severos, el intento de tratamiento se puede realizar en los casos leves de anasarca.
El paladar blando alargado es una condición común en razas de perros braquicéfalos, que tienen una mandíbula inferior normal pero una mandíbula superior comprimida. Este paladar es un colgajo de tejido mucoso que puede obstruir parcialmente las vías respiratorias del perro durante la respiración y la deglución. Los signos incluyen respiración bucal, resoplidos y ronquidos, que pueden empeorar con el tiempo y afectar la capacidad del perro para comer y respirar correctamente. El colapso laríngeo es una complicación grave que puede requerir cirugía. Los perros afectados no deben ser utilizados para la cría, ya que esta condición es congénita y puede afectar a cualquier raza.
El prolapso de la glándula nictitante, también conocido como «Cherry Eye», es una condición en la cual la glándula ubicada en el tercer párpado del perro se desplaza fuera de su posición normal, resultando en una hinchazón roja visible por encima del párpado inferior. Esto puede llevar a inflamación, enrojecimiento e infección de la glándula expuesta. Se cree que la causa es una debilidad del ligamento que sujeta la glándula, posiblemente de origen hereditario.
El tratamiento suele implicar la extirpación quirúrgica de la glándula o su reposicionamiento en un bolsillo de mucosa y sutura. Ambos procedimientos requieren anestesia y pueden ir seguidos de la aplicación de un ungüento antibiótico. Sin embargo, la extirpación puede resultar en «ojo seco» como complicación, mientras que el reposicionamiento tiene una tasa de fracaso del 5%.
Es importante abordar el prolapso tan pronto como sea posible para prevenir daños adicionales a la glándula.
La piómetra canina es una infección bacteriana en el útero que afecta exclusivamente a las perras no castradas. Puede ocurrir en cualquier edad, pero es más común después de los cinco años y después de al menos un celo. Se distinguen dos tipos: abierta, donde el pus se drena hacia afuera, y cerrada, más grave ya que el pus queda atrapado dentro del útero. Los síntomas pueden incluir secreción vaginal en el caso de la piómetra abierta y dolor abdominal en la piómetra cerrada. La causa se atribuye a la hiperplasia endometrial quística, que ocurre debido a niveles elevados de progesterona durante el ciclo estral, creando un ambiente propicio para las bacterias.
La brucelosis es una enfermedad zoonótica que afecta tanto a humanos como a animales domésticos y salvajes. En perros, es causada principalmente por Brucella canis, aunque también pueden estar involucradas otras especies como Brucella abortus y Brucella suis. La infección se transmite principalmente a través de fluidos corporales como secreciones vaginales, semen y orina. En las hembras, puede causar abortos y problemas reproductivos, mientras que en los machos puede provocar inflamación de los órganos reproductivos. El diagnóstico se realiza mediante pruebas serológicas y análisis de laboratorio. El tratamiento incluye el uso de antibióticos como la doxiciclina y la esterilización de los perros infectados.
Alergias en la piel del perro: Las alergias cutáneas, o dermatitis alérgica, son comunes en los perros y suelen ser provocadas por reacciones a picaduras de pulgas o al entorno, como polen, polvo o moho.
Alergias a las pulgas: La alergia a las picaduras de pulgas es la enfermedad de la piel más común en los perros. Se produce por una reacción a la saliva de la pulga, causando picazón severa y comportamiento de rascado, que puede llevar a daño en la piel e infecciones secundarias.
Alergias ambientales: Estas alergias, usualmente causadas por polvo, polen o moho, son estacionales y pueden manifestarse con síntomas como estornudos o irritación en ciertas épocas del año. La evitación del alergeno puede ayudar a controlar los síntomas.
Alergias e intolerancias alimentarias: Las alergias alimentarias en perros son menos comunes y representan alrededor del 10% de las alergias. La mayoría de las veces, lo que se percibe como alergia alimentaria son realmente intolerancias. Las alergias pueden causar reacciones cutáneas, mientras que las intolerancias tienden a provocar síntomas gastrointestinales.